viernes, 5 de diciembre de 2008

Un árbol, un hijo, un libro, ...y una pareja


La sentencia "un hombre, para ser completo, ha de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro", se le atribuye al poeta José Martí, padre intelectual del movimiento de la Independencia de Cuba frente a España, aunque aún no he conseguido averiguar si realmente lo escribió en algunas de sus obras, o simplemente lo declaró oralmente en algún discurso o entrevista. De hecho, da la impresión de que nadie sabe fehacientemente cuándo y dónde se dijo.
En cualquier caso, lo que resulta fácil es hallar una amplia aceptación de este principio humanista "minimalista", aunque también se ha criticado que si bien plantar un árbol y tener un hijo pueden ser metas relativamente alcanzables por la mayoría de las personas, no ocurre lo mismo con escribir un libro. Asimismo, otra crítica que añadimos es que estas tres metas se podrían alcanzar sin experimentar amor, lo cual resulta chocante con una inspiración humanista. ¿Tendría sentido una vida sin esta experiencia? ¿Sería deseable que las personas lograran estas tres metas y, sin embargo, no conociesen el amor? Lógicamente, estos tres propósitos podrían
ser ampliados con otros muchos igualmente deseables, tanto desde el punto de vista individual como desde el punto de vista social, extendiendo así la lista, por ejemplo, de 3 a 10 o incluso 100, como han hecho muchos. Pero teniendo en cuenta que probablemente el principal valor de esta sentencia sea su carácter concentrado, de mínimos, añadir muchos más propósitos vitales restaría impronta al mensaje, debilitando su calado popular. Con todo, simplemente me atrevo a añadir una meta más al trío que considero vital para ser feliz y progresar con mayores garantías de éxito hacia la autorrealización.

"Toda persona debería aspirar, al menos, a: plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro, y amar y ser amada".

Como colofón a este apéndice romántico que hemos añadido a la célebre sentencia de José Martí, a continuación cito, textualmente, un poema suyo extraído de la obra "Versos libres" (Martí, 1913):


MANTILLA ANDALUZA

Por qué no acaba todo, ora que puedes
Arrebujarme por el largo viaje
Con tu mantilla pálida andaluza?
No me avergüenzo, no, de que me encuentren
Clavado el corazón con tu peineta!

Te vas! como invisible escolta, surgen
Sobre sus tallos frescos, a seguirte
Mis jazmines sin mancha y mis claveles:
Te vas! todos se van!: y tú me miras,
Oh perla pura en flor, como quien echa
En honda copa joya resonante, -
Y a tus manos tendidas me abalanzo
Como a un cesto de frutas un sediento

De la tierra mi espíritu levantas
Como el ave amorosa a su polluelo.

4 comentarios:

GregorioSamsa dijo...

¿En cual de los múltiples sentidos de "amor" estás pensando? Existen tantos y de tan diversa índole que una indicación facilitaría la comprensión de tu propuesta.

Juan Carlos Pérez-González dijo...

Es cierto que hay múltiples formas de amor. Aquí me refiero al amor en y de pareja. Amor "romántico" lo llaman algunos.

GregorioSamsa dijo...

Aha, entiendo. La formulación de tu entrada fue en el sentido de "algo a lograr/hacer".

Gracias por la aclaración

Venus dijo...

Hola! buscando en internet encontré este blog y me quiero dejarte un comentario.

Cuando pienso en esta frase de Martí se me viene a la mente: perdurar, permanecer, ser recordado, ser inmortal. Un hijo, árbol y un libro, son cosas que seguirán ahí cuando mueras.
Los griegos querían ser los mejores guerreros y morir luchando por su pueblo, para que luego se hicieran poemas y odas sobre ellos y de esa forma ser recordador por siempre, era su forma de alcanzar la inmortalidad, tal como los dioses.
Creo que esas son las 3 cosas que debería hacer un hombre/mujer para dejar su huella en el mundo y ser recordado.
Y claro, para la mayoría de personas, lograr estas cosas implica el amor, deben ser hechas con amor y disfrute.

Esa es mi forma de verlo :)